viernes, 1 de julio de 2011

El amigo de Nelo

Dos historias que se entrelazan:
Mi primo Richard era una artista nato. Quiso ser bailarín pero no le dejaron, durante un tiempo se dedicó a la pintura y firmaba sus cuadros con el nombre de Ciro que, si no me equivoco, usó también en sus primeros años de transformista. Como toda alma sensible, era amante de los animales, en especial de los gatos. Tenía de mascota y juguete a Rosso un atigrado rubio, precioso, que fue el único que lo acompañó en sus últimas horas. Rosso ha encontrado hogar en casa de mi prima y, aunque triste por la pérdida de su amo, parece que se está adaptando. Final (semi)feliz para el gato. 
Otro que ha encontrado hogar es el perro de la foto. Llevaba meses en el patio de una casa de mi barrio, cuyo inquilino pasaba semanas enteras sin aparecer. Sobrevivía gracias al vecindario, le llevábamos comida, agua, chuches y caricias. Nelo, incluso, le regaló una de sus pelotitas. Por más que se habló con el dueño, este no accedía a darlo. Fue la policía, la protectora y varias vecinas y vecinos a hablar con él. Por fin, hace unos diez días, se lo quedó una parejita que se dedica al masaje shiatsu y hace retiros de meditación, regularmente. Ante está circunstancia, varios vecinos y vecinas nos ofrecimos a hacer de canguro en el nuevo hogar del chucho rescatado (bueno, de chucho nada porque es un ejemplar de labrador, de concurso). Final feliz para el perrito al que, en su nueva vida, le han cambiado el nombre. Ayer les pregunté cómo lo llaman y casi me da un infarto al oírlo: CIRO; con el agravante de que son catalanes y en catalán el sonido "z" no existe. 
Mientras cenaba con tres buenas amigas, les conté la anécdota y una de ellas me dijo: "Es como si tu primo te estuviera diciendo: "Estoy bien y me quedo cerca de ti". No creo en magias ni esoterismos, pero, en situaciones como esta, pensarlas me consuela muchísimo. 
Gracias Ciro. 
La frase del día: Presiento tus ojos oscuros como violetas. 
                                                                                              De la película Las palabras de Max 

3 comentarios:

PetitaCriatura dijo...

Se m'ha posat la pell de gallina. Jo a vegades sí que hi vull creure, a mi també em fa sentir millor i hi trobo consol. Un petó.

Virginia dijo...

impresionante! la vida no deja de sorprendernos...
y, de vez en cuando, nos regala señales curiosas: cuando barny se marchó, el tattoo que lleva su nombre cobró relieve y así estuvo durante unos días. ahora, cuando le pienso y noto el peso de su ausdncia, me lo acaricio suavemente y noto como de nuevo está en relieve...
besos

Anónimo dijo...

Yo creo que no hace falta ser esotérico para dar cierta credibilidad a este tipo de cosas.

Como sabemos, la energía ni se crea ni se destruye; se transforma, y estoy segura tu primo te está haciendo un guiño para que sepas que sigue rondando.

La historia me ha conmovido.

Un abrazo!!

Ester.