martes, 24 de noviembre de 2009

Tener un hijo obra el prodigio

El director de cine Sam Mendes opina que "el verdadero paso entre la juventud y la edad adulta no llega hasta que uno tiene un hijo. Hasta ese momento nadie crece"(El País, 20-11-09). El comentario da para mucho, pero, sintetizando, me pregunto: ¿Las que hemos decidido voluntariamente no procrear nos quedamos en el estadio puber para toda la vida? ¿Las personas sin hijos que cuidan de familiares ancianos o con discapacidad deberían estar supervisadas por algún padre responsable? ¿Los padres maltratadores han crecido más que las solteras estériles? Y por último (esto va para quien tradujo el comentario pero no dudo que Mendes en castellano lo habría dicho igual) Si una tiene una hija ¿vale también para crecer?