sábado, 4 de abril de 2009

Liane de Pougy: cortesana, princesa y monja

Una mañana que Natalie Barney paseaba por el Boi de Bologne quedó fascinada por una mujer de belleza angelical que iba en su carruaje. No desistió hasta conseguir que se convirtiera en su amante. Era Liane de Pougy. Su nombre real era Anne-Marie Chassaigne. Nació en 1869 en el seno de una familia pobre. A los dieciséis años se casó con un militar amigo de la familia y tuvo un hijo a los dieciocho. Los malos tratos por parte de su marido eran frecuentes, incluso llegó a herirla de un disparo en la espalda, por lo que huyó a París donde dio clases de piano y de inglés y es probable que ejerciera la prostitución. Tiempo después adoptó el nombre se Liane de Pougy, inició su carrera como cortesana y llegó a convertirse en una de las Tres Grandes junto con La Bella Otero y Emilienne d’Alençon, su rival en el music-hall parisino y su amante intermitente. De un extremo a otro de Europa se alabaron su belleza, su inteligencia, su porte y su elegancia. En una ocasión en la que acudió a la ópera cuando su rostro no era aún conocido, la confundieron con la reina de Suecia. Al ocupar su palco, el público se puso en pie y la aplaudió. Ella sonrió divertida sin saber qué estaba ocurriendo. Se cuenta que en Niza, la coronaron Perle du carnaval, la metieron en una ostra gigante y unos marineros la pasearon a hombros por entre una muchedumbre delirante. A finales de siglo, no tenía rival como cortesana. Podía escoger a quien deseara y los pocos afortunados a quienes concedía sus favores lo pagaban con desmesura. Un pretendiente le envió un ramo de rosas en un singular envoltorio: un jarrón de plata en un carruaje tirado por cuatro caballos enjaezados en plata pura.
Además de su actividad artística, escribió una obra teatral y siete novelas, en las cuales mostraba abiertamente sus inclinaciones bisexuales. Idylle Saphique (1901), que Egales acaba de publicar, narra su romance con Nataley Barney. En 1910 contrajo matrimonio con un príncipe rumano, convirtiéndose así en una auténtica princesa. En la última etapa de su vida, decidió tomar los hábitos de la Orden Terciaria de las Dominicas y vivó el resto de sus días consagrada a la oración y a la reflexión. Murió en Suiza el 26 de diciembre de 1950 bajo el nombre religioso de Ana María de la Penitencia.

2 comentarios:

Morgana dijo...

(joé!)
Pillada la referencia.

MEDEAK dijo...

Qué buena pinta!Tras leer el almanaque de las mujeres... tengo muchísima curiosidad por este grupo de bolleras!!Pienso leermelo!!!!
Muxux
Txurrus