jueves, 20 de octubre de 2016

MADRID ME INSPIRA-1

Esta es una crónica en, como mínimo, dos capítulos de mi atribulada y corta estancia en Madrid.


El despropósito RENFE no es leyenda urbana
Fui a Madrid. ¡Caray qué aventura! La primera mala pasada me la jugó el subconsciente. Tenía tan pocas ganas de ir que, camino a la estación regional, me di cuenta de que me había olvidado en casa el billete del AVE y la identidad, o sea, el DNI. Menos mal que eso de ser ansiosa me obliga a llegar a todas partes con tiempo de sobras. 
Ya en la estación de Vilassar pido en taquilla el billete integrado. ¿Sabíais que el AVE incluye el viaje en cercanías? Pues sí. Me atiende una mujer de corpulencia fláccida y cara de amargura, de esas que lloriquean las circunstancias pero vete a saber si hacen algo por cambiarlas, a juzgar por su ánimo habitual diría que no. El código no funciona, me dice. Bueno, en realidad me dice "No me lo coge (eludiré hacer bromitas al respecto aunque da para ello), pruebe en la máquina". Es lo que tiene, si la persona, no atina, la máquina lo conseguirá, pero esta, por desgracia, tampoco esta por la labor, así que me saco un billete a Sants sin más dilaciones. A todo esto, ya he perdido un tren y, como es natural, manifiesto mis quejas. "A mí no me lo diga", rebuzna la empleada con idéntica pachorra que hasta el momento. No, claro, son las 7 de la mañana y no hay nadie más a quien poder expresar la queja. "Haga una reclamación ". Bien, buena idea.
Llego a Sants con 30 minutos de tiempo hasta la salida del AVE, asi que paso por un servicio llamado de Atención al cliente (me abstengo de cuestionar, justo ahora, el genérico masculino) y la cola es tan larga que... en fin. Refunfuñando voy al control de equipaje y pa'l tren. Pero no puedo evitar a cada empleado y empleada con quien me cruzo, exponerle "mi caso". El primero: "Yo no llevo eso, vaya a Cercanías". El segundo "Pregunte ahí", siempre hay un ahí donde preguntar, lo raro es encontrar un ahí en el que den respuestas útiles. Mire -le explico esta vez a una señorita, blandiendo el billete de cercanías-, yo esto ya lo he pagado, lo que quiero es saber si funcionará en Madrid y aquí a la vuelta. Me envía a probar en la máquina, ¡bendita tecnología!, para sacarme el de Cercanías Madrid y me insta a hacer una reclamación a fin de recuperar el de BCN. ¿Y dónde reclamo?, pregunto perdida en el amplísimo universo ferroviario, ¿en Cercanías?, ¿en AVE?... En RENFE, me responde. Así, en genérico. Me voy a la máquina y esta sí funciona, y aunque no sé a dónde voy, ni siquiera si tendré que tomar un cercanías en la capital del imperio, me hago escupir por la maquina un billete a Chamartín aunque solo sea por hacerles gastar un trayecto que me correspondía.

La frase del día: Qué gris está todo
Esta es mía